Historia de la Masonería en Cataluña

La primera logia que se conoce en España fue fundada en 1727, en Madrid, por el Duque de Wharton; «La Matritense» estaba adscrita a la Gran Logia de Inglaterra. Esta como tantas otras que le sucedieron, tuvieron corta vida y fueron desmontadas por la Inquisición, siguiendo un Decreto de 1751, del rey Fernando VI, que prohibía esa institución.

Desde la invasión francesa y la posterior Guerra de Independencia contra Napoleón (1808-1814) proliferaron en España los llamados “afrancesados” (partidarios de las ideas revolucionarias que representaba la Francia del momento). La masonería -de una forma organizada- realmente se introduce en España con las tropas napoleónicas, estableciéndose entre 1809 y 1813, al servicio del emperador y de su hermano José, el primer Gran Maestre de la masonería española. Se van creando logias militares integradas exclusivamente por franceses (oficiales, cirujanos y médicos de los hospitales militares, proveedores, etc.) del ejército de ocupación -que dependían directamente del Gran Oriente de Francia-, en San Sebastián, Vitoria, Figueras, Gerona, Barcelona, Zaragoza, Talavera, Santoña, etc. En Cataluña son las logias: Les Amis Fidèles de Napoleon y Le triomphe de l´Amitié en Barcelona, Les Amis de la Réunion de Figueras y Napoleon le Grand de Gerona.

ramon martí alsina el gran dia de girona

Esta implantación, que no se hizo de una manera única ni homogénea, tampoco lo fue con una única corriente de pensamiento. Además, muchas logias florecen en épocas de bonanza (como después de la revolución de 1868) pero en las crisis, como la guerra de las colonias, justo después de 1898, así como después de la semana trágica o durante la dictadura de Primo de Rivera, muchas abaten sus columnas.

Durante el llamado “sexenio democrático” (1868-1874), y con la figura clave el catalán General Prim -que era masón- las logias volvieron a resurgir. Pero la I República llegó tras su asesinato, y tras ella, la restauración de la rama liberal de los Borbones.

Con la Restauración borbónica, que duraría hasta la llegada de la II República en 1931, la masonería se establece de forma regular en España y más especialmente en Cataluña.

En 1890 el Gran Oriente Español ya estaba asentado en Barcelona, que se había convertido en la ciudad masónica de España por excelencia. Pero en Catalunya la unión de las logias en una misma obediencia no existe, sino que se dividen entre grandes bloques: el Gran oriente Español (presidido por Morayta), el Gran  Oriente Lusitano Unido y la Gran logia Catalano-Balerar -aunque con muchas variantes- ya que durante un período de tiempo el Gran Oriente Español y la Logia Catalano-Balear llegaron a unirse.

En esa época, la masonería española no estaba “reconocida” oficialmente por las obediencias extranjeras más importantes. Por eso muchas logias deciden aproximarse al Gran Oriente Lusitano Unido, porque sí estaba dentro de la oficialidad internacional.

A grandes rasgos suele asociarse en Catalunya el movimiento masónico con el librepensamiento (Ferrer i Guàrdia, fue uno de los mayores impulsores de la educación libre – fue fusilado después de los hechos de la semana trágica).

Los postulados de la orden se alinean con muchos principios progresistas de la época: proponen un modelo de estado en el que la religión no tenga ninguna fuerza en la educación ni en el estado público. Se simpatiza incluso con la causa anarquista, porque comparten parte de su ideología (Anselmo Lorenzo, insigne masón y anarquista, dedicó gran parte de su vida a instruir a los obreros analfabetos y a impulsar la creación de escuelas laicas).

Desde la masonería se defiende la participación activa de la mujer en la sociedad (rompiendo con el fundamento masónico constituido en el 1723 por James Anderson, en el que propone que en la Logia no pueda entrar ninguna mujer), y Ángeles López de Ayala fue una fervorosa defensora del papel reivindicativo de la mujer en la sociedad moderna. Además de estar afiliada a la Francmasonería, realizó mítines defendiendo el papel de la mujer.

En Catalunya la masonería se postula con el movimiento anti clerical: defiende un estado totalmente laico, escuelas laicas donde el movimiento religioso no pueda ejercer su influencia, así como cementerios laicos.

La adopción mayoritaria del rito francés moderno, los lemas Libertad, Igualdad y Fraternidad de la revolución francesa y los nombres simbólicos de los miembros son bastante significativos: Giordano Bruno (Alejandro Lerroux, Salmerón -presidente de la primera república), Lincoln, … Incluso algún masón, como Rossend Arús, propone eliminar cualquier referencia al gran arquitecto del universo, por considerar que puede relacionarse con Dios y a la masonería con una asociación de carácter religioso.

lerrouxrepublicaliberal

Fue un movimiento marginal, de naturaleza parecida a la del resto de la península, pues su desarrollo exigía una burguesía progresista, capaz de capitalizar y de propagar las viejas declaraciones programáticas que dieron sentido a las revoluciones políticas de fines del siglo XVIII, pero Cataluña no contaba con el caldo de cultivo adecuado.

La dinámica de la revolución burguesa se resolvió en Cataluña en clave conservadora, de acuerdo con las tesis del tradicionalismo foráneo: Prat de la Riba y la Lliga regionalista ganaron hasta 1931, neutralizando cualquier otro tipo de alternativa.

En este proceso perdió Valentí Almirall -heredero de Arús -, disipándose la posibilidad de asumir un ideario políticamente radical y federalista, filosóficamente positivista y socialmente regeneracionista que sintonizaba con los postulados de la masonería. Principios como los de tolerancia, filantropía y laicismo, estaban tan presentes en la doctrina política de Almirall, republicano por definición, como en los ideólogos de la masonería. Los burgueses catalanes, muy posiblemente por su misma inconsistencia ideológica, mostraron repetidamente su reticencia frente a esta Orden.

La falta de apoyo arrastró a la masonería en Cataluña a convertirse en refugio y sede de librepensadores de diferente ascendencia y procedencia. Aparece históricamente como una fuerza burguesa, circunstancia que, teóricamente la alejaba de los sectores y núcleos obreristas, cada vez más numerosos y convulsivos en la Cataluña decimonónica. Si bien el socialismo marxista huyó de toda colaboración con la masonería, tanto en Cataluña como en el resto de España, por el contrario, el anarquismo, de tan larga y dilatada presencia en la península, asumió en muchos momentos una actitud de franca cooperación que le condujo a participar en un frente común en favor del laicismo escolar.

2 cabalgata de la gloriosa

Por otra parte, la aparición del librepensamiento no se dio hasta una fecha tardía. Sólo a partir de la revolución de 1868, exteriorizó públicamente sus actividades, aunque con anterioridad ya existían organizaciones librepensadoras.

José Roca y Gales, divulgador del cooperativismo en España, reconocía con ocasión del Primer Congreso Obrero español, celebrado en Barcelona en 1870, que formaba parte de una asociación librepensadora.

El Sexenio Revolucionario produjo una explosión laicista. En febrero de 1869 nació en Barcelona una Asociación Libre Pensadora; por aquellas mismas fechas, y en ambientes federalistas, aparecía el periódico El Librepensador.

Pero, la acción pública de la masonería en favor de la enseñanza laica no adquirió un perfil nítido, hasta la Restauración borbónica, y muy especialmente, a partir del acceso de los liberales de Sagasta al poder en 1881. El laicismo escolar se inspiró en el ejemplo francés (reformas educativas llevadas a cabo por la III República francesa).

En Cataluña, el laicismo escolar floreció respondiendo a iniciativas de masones, librepensadores de toda índole y anarquistas, quienes articularon ligas y confederaciones que se sucedieron unas a otras, como consecuencia de múltiples escisiones y fusiones. La más conocida fue la Liga Universal Anticlerical de Librepensadores, fundada en 1882. La Unión Barcelonesa de Librepensadores, dependía directamente de la masonería.

La masonería catalana se percató de la importancia del fomento del laicismo escolar. La logia Sagesse de Barcelona dejó constancia en 1882, en las páginas de El Mallete que, si pretendía extender sus dominios y sembrar su benéfica influencia, el punto de vista más trascendental para ello era la instrucción completamente laica, ajena a toda influencia religiosa.

Masonería y laicismo caminaron juntos al considerarse la enseñanza laica como un vehículo rápido y eficaz para hacer libre al género humano, redimiéndolo de las funestas influencias eclesiásticas. Instrumentó alternativas para el fomento de la enseñanza laica, aspecto reflejado en la mayoría de reglamentos y estatutos de las diferentes logias. El fundar una escuela o contribuir a la conservación de alguna que estuviese ya creada era preocupación común entre los círculos masónicos.

congreso obrero barcelona 1870

La masonería barcelonesa organizó una sociedad de Amigos de la Enseñanza Laica, desde 1880 hasta 1888, y aprovecharon la Exposición Universal para realizar un Congreso laicista. Esta Sociedad de Amigos de la Enseñanza Laica tomó, en diferentes momentos, nombres diversos como el de Centro de la Enseñanza Laica, Centro de Amigos de la Enseñanza Laica o el de Centro Cosmopolita de Enseñanza Libre Popular de Cataluña. Paralelamente creó una Institución de Escuelas Laicas, y un órgano superior, con el fin de controlar todas estas actividades, a modo de Junta de Gobierno y Administración de las Escuelas Laicas.

El Dr. Bartolomé Gabarro y Borras -que concluyó sus campañas laicistas retornando a la disciplina eclesiástica- fue combatido por la masonería catalana del momento, articulada entonces alrededor de la Gran Logia Simbólica Regional Catalana (fundada

en 1886), nutrida por masones de filiación republicana y militancia librepensadora. Rosendo Arus y otros de sus fundadores habían sido iniciados o figuraban en logias donde se practicaba el Rito Francés o Moderno (que les parecía más democrático y laico) y declararon el positivismo científico como filosofía oficial de la GLSR Catalana. En política, como es sabido, reivindicaban un Estado Catalán dentro de la Federación Ibérica y lo declararon lengua oficial de la obediencia. El GO Lusitano Unido, no controlaba las actividades políticas de sus logias en España y no ponía objeciones si las cotizaciones estaban al día.

Fue su gran maestre Rosendo Arús, director de diversas publicaciones de carácter librepensador, que dinamizó un Centro Cosmopolita a modo de asociación libre y popular, dedicado a la instrucción para el fomento de las artes y beneficencia privada. Entre sus objetivos, en la mejor de las tradiciones humanitarias propias de la masonería, estaba la apertura de escuelas y bibliotecas públicas para difundir la ilustración popular, la protección del arte y la asistencia benéfica a través de hospitales, casas de asistencia, asilos y ayuda domiciliaria. Arús, a través de la Gran Logia Simbólica Regional Catalana, apoyó a las diferentes asociaciones que hacían proselitismo laicista y que competían con las campañas del Dr. Gabarro. Precisamente, para frenar el éxito de las empresas gabarronistas se convocó en septiembre de 1888, (se celebraba en Barcelona la Exposición Universal), un Congreso de Amigos de la Enseñanza Laica, aglutinando sectores de dispar procedencia, pero tamizados por un mismo deseo: el de instaurar una organización sistemática que diera sentido a las múltiples iniciativas que surgían a lo largo de toda la geografía catalana.

Junto a las logias, hubo sociedades obreras, dirigentes del proletariado, periódicos librepensadores, así como líderes feministas. Todo este conglomerado deseaba la configuración de una Federación Española de Escuelas Laicas, organizada bajo unos principios federativos que respetasen la autonomía de los individuos y sociedades adheridas. Todo ateneo, casino, centro recreativo o logia, debía contar con una escuela laica. Burgueses y proletarios se unieron entonces por la defensa del librepensamiento y del laicismo escolar.

1895 inauguración de la biblioteca pública arús

No obstante, las logias masónicas catalanas exigían cuotas elevadas, lejos de las posibilidades económicas de los obreros industriales. Además, aparecía como una alternativa elitista: la misma gran Logia Simbólica Regional Catalana proponía entre sus principios que para ser iniciado se había de tener una posición independiente y desahogada, o ejercer una profesión libre y honrosa que asegurase medios económicos suficientes para una vida decorosa. Posiblemente por todo ello, la clase trabajadora creó logias propias como por ejemplo la Logia Emancipación, integrada exclusivamente por obreros, mayoritariamente militantes anarquistas, que no tuvieron inconveniente en sumar sus fuerzas a las de la masonería, alianza que se mantuvo en los primeros años del novecientos.

Entre 1883 y 1884 aparece La Institución de Escuelas Laicas, de José López Montenegro que, si bien no consiguió el objetivo de implantar masivamente escuelas laicas, cambió su publicismo y contribuyó al desenvolvimiento del librepensamiento, preparando una tierra fértil para la recepción de nuevas perspectivas históricas, como la ferrerista. También tendrá una doble filiación: la de librepensador, vinculado a la masonería, y la de dirigente obrerista, de naturaleza anarquizante. La Institución permaneció abierta a elementos ajenos a una estricta observancia masónica. Hubo líderes obreros y de significación notoria que, como López Montenegro, compatibilizaban sus teorías revolucionarias con una militancia masónica. Tras una estancia en Madrid, volvió y fue nombrado venerable de la logia Emancipación, ejerciendo de maestro laico en Salient, durante la última década del siglo XIX, mientras defendía el laicismo escolar desde las páginas de la prensa masónica.

Contrasta la actitud de los ácratas y de los masones con la del Partido Socialista Obrero Español en el ámbito escolar. los seguidores de Pablo Iglesias en Cataluña, ante el avance del ideario libertario, quedaron postergados a un segundo plano. La política del Partido Socialista Obrero Español, durante varias décadas, se mantuvo al margen de las empresas librepensadoras, distanciándose de la masonería e inhibiéndose del debate laicista finisecular. No colaboró en ligas, ni en confederaciones librepensadoras. Suponía que la organización de la educación vendría después del triunfo de la revolución y que, por tanto, no debía, ni podía, colaborar con fuerzas reaccionarias que, como la masonería, se presentaban como aliados del capital priorizando la revolución y desdeñando la bondad de la educación como paso pre-vio al cambio social.

José Hernández Ardieta fue uno de los intelectuales más conspicuos de la masonería catalana. Cambió la militancia clerical por la librepensadora, como tantos otros sacerdotes de su tiempo a los que afectó el sarampión positivista y modernista. Licenciado en Derecho Canónico y en Medicina, actuó siempre como un apóstol de la pluma y de la educación popular. Este «soldado del progreso», como a sí mismo se llamaba, halló en la masonería un programa acorde con los nuevos vientos intelectuales que llegaban de Europa a la península.

destrucción de l´escola de la federació obrera de sabadell, 1917

Tras una experiencia americana, Ardieta llegó a Sabadell contratado por el abogado Tomás Vidalot Rovira, krausista, masón y amigo de Francisco Giner de los Ríos, cuando ambos eran condiscípulos del profesor Laureano Figuerola en Madrid, con el objetivo de crear una Institución Libre de Enseñanza al estilo de la madrileña, apoyada por un heterogéneo grupo de librepensadores. El nuevo centro fue inaugurado en 1882. El Círculo republicano Federal, la Cooperativa Sabadellense, Emancipación, las sociedades espiritistas Aurora y Fraternidad, la Sección de tejedores mecánicos de la lana, la sección algodonera, la sección de albañiles y Protectorado, además de 300 socios protectores de número que cotizaban mensualmente cuatro pesetas, intentaron que la Institución saliese del marasmo en que estaba sumida.

El grupo que entre bambalinas movía los hilos de la Institución fue la logia Osiris de Sabadell, fundada en 1881 por el krausista Tomás Viladot i Rovira y su hijastro Salas Antón a la que también perteneció el sucesor de H. Ardieta, Fabián Palasí que a lo largo de doce años dio cierta estabilidad al centro. La Logia se fundó en 1880, y fue la primera entidad masónica sabadellense. Su primera sede, el Taller del Sol, estaba ubicada en un subterráneo de la calle del mismo nombre. Tomàs Viladot ostentó el oficio de “venerable maestro” con el nombre simbólico de Justiniano. De esa logia, será secretario guarda sellos, con el nombre simbólico de Giordano Bruno, Josep Miquel Clapés, uno de los dirigentes obreros más importantes de la época. Salas Anton, fue el representante de los masones sabadellenses en el congreso de librepensadores que se celebró en octubre de 1892. Esta entidad fue objeto de una feroz y permanente oposición clerical. Incluso se creó en una sección especial para combatirla, formada por mosén Gumbart, párroco de la Purísima, Fèlix Sardà y Salvany, los presidentes de la Academia Católica, las Conferencias de San Vicente de Paul y del Círculo Tradicionalista. Pese a la dura oposición de la Iglesia, el 17 de julio de 1870, se promulgó la ley que instituía los Registros Civiles y permitía la celebración de matrimonios y entierros civiles. Tomàs Viladot, entonces juez municipal, organizó esta asociación con el objetivo de ayudar a aquellos ciudadanos que debían sortear muchos obstáculos para celebrar entierros o matrimonios civiles. Contaba con 50 socios que pagaban una cuota mensual por sufragar los gastos. Para hacer un entierro civil, era necesaria una certificación de ateísmo firmada por el párroco de la parroquia que en muchas ocasiones se negaba extender, entonces debía acudir al alcalde y volver a empezar. Por otro lado, el 25 de diciembre de 1870 se celebró el primer matrimonio civil en Sabadell entre Evarist Ribell Corominas y Concepció Jaumeandreu, a la que siguieron otras, las primeras ceremonias fueron oficiadas por Tomás Viladot en su calidad de juez municipal. Ateneo Cosmófilo Enciclopédico Esta entidad cultural de efímera existencia, fue creada a finales de 1881, por Salas Anton. con el apoyo por su padrastro, como reacción contra el clasismo del Ateneu Sabadell. Además, como novedad, admitía a mujeres entre sus socios. En sus estatutos, aprobados por el gobernador civil de 3 de enero de 1882, se señalaban cinco ámbitos de actuación: ciencias, filosofía, letras, bellas artes, agricultura y comercio, industria y fabricación, expansión y recreo. Participaron en esta iniciativa artistas e intelectuales como Marian Burguès, Joan Amade Valentín, Baldomer Peig Doria, Llorenç Genescà, Lladó Puigmartí, Jaume Valls Rovira y Josep Cerdà Rigol. El proyecto fracasó pronto. De hecho, nunca tuvieron una sede propia y sólo organizaron un ciclo de conferencias en mayo de 1882. Al final, el Círcol Republicano Federal les proporcionó una morada donde acabó desapareciendo. Otro frente de su actuación fue el impulso de la enseñanza laica en la ciudad, bajo el lema “enseñanza libre y libertad de conciencia”. Viladot apoya diversas iniciativas de escuelas laicas, entre otras la Escuela Laica de la Dona. Aunque su acción más exitosa en este ámbito fue la instalación de la ILE en Sabadell, la primera en Cataluña y la segunda de España.

Masonería en Barcelona y Escuela Moderna

Francisco Ferrer i Guardia -Alella (Barcelona) 1859- se educa básicamente como autodidacta e inicia su actividad política con el republicanismo. Trabajará de revisor de ferrocarril y esto le permitirá actuar de enlace en el intento de sublevación republicana de 1886 liderado por Manuel Ruiz Zorrilla. Es por ello que se exiliará en París, donde dará clases de castellano, y entrará en contacto con algunos de los representantes de la pedagogía renovadora, laica y librepensadora. En Francia evolucionará hacia posicionamientos del anarquismo teórico y mantendrá, también, su afiliación a la francmasonería, a la que se había iniciado en 1883.

Ferrer, antes de abrir las puertas de su escuela en la calle Bailen, buscó el apoyo de hombres bien conocidos de la progresía catalana, la mayoría miembros activos de diferentes logias barcelonesas. El más venerable de todos era Anselmo Lorenzo, patriarca de la masonería ácrata española y brazo derecho de Ferrer en las actividades editoriales de la Escuela Moderna. Con el nombre de «Guttemberg» -orador en la logia Hijos del Trabajo, a la que pertenecía también Cristóbal Litrán, traductor del Novum Organum de F. Bacon y de distintas obras de Volney, J. Michelet, A. Naquet, A. Vanuci y P. Merimé46. Litrán fue un masón activo, buen orador y periodista omnipresente en todos los mítines y actos con cariz librepensador, a partir de la década de los 80 celebrados en Barcelona. Tras la Semana Trágica fue desterrado a Alcañiz y a Teruel con la familia de Ferrer y colaboradores más íntimos. Al mismo tiempo colaboró con Lerroux en el partido republicano radical.

Otros personajes conocidos con los que contó Ferrer fueron Juan Bautista Salas Antón («Rousseau»), afiliado a la logia Avant, Eudald Canibell i Masbernat («Bakunin»), de la logia Emancipación de Salient, ciudad en la que enseñaba López Montenegro.

El mayor prestigio intelectual con el que contó la Escuela Moderna fue Odón de Buen y del Cos, catedrático de Ciencias Naturales de la Universidad de Barcelona y masón. El rector de la Universidad de Barcelona era entonces Rafael Rodríguez Méndez, catedrático de medicina y miembro de la masonería desde 1884.

La alianza de Ferrer con Alejandro Lerroux («Giordano Bruno») no solo sirvió de revulsivo para el decaído movimiento de la escuela laica catalana, sino que proporcionó a Ferrer un importante protagonismo.

Pasado el vendaval de 1898, la masonería española y con ella la Catalana Balear fue reorganizada. Las primeras reuniones para ese fin tuvieron lugar a principios de 1899, en las que participaron: Xalapeira, Santiago Álvarez y Eugenio Labán, entre otros. Representaban las logias Cataluña, Humanidad y Redención, respectivamente. Algunos masones federales como Ignacio Bo i Singla se incorporaron a la renovada formación, así como destacados lerrouxistas, J. Jorge Vinaixa entre ellos. El catalanismo de Bo i Singla o del propio Eugenio Labán, su primer Gran Maestre, fue atemperado y limitado por otro sector de hermanos adscritos al lerrouxisrno, pero cuyo radicalismo en materia anticlerical casaba muy bien con las inclinaciones políticas de la Catalana Balear.

La escuela de Ferrer Guardia será asociada por las oligarquías dominantes del régimen de la Restauración con el terrorismo anarquista y con la enseñanza a menores de ideas sediciosas. El 31 de mayo de 1906, se produce un atentado en Madrid contra el carruaje real de Alfonso XIII y la princesa Victoria – Eugenia de Battenberg. Los monarcas salen ilesos, pero hay 26 personas muertas y centenares de heridos. El autor del intento de regicidio será Mateo Morral, antiguo bibliotecario de la Escuela Moderna. Por este motivo, Francisco Ferrer Guardia juntamente con José Nakens, editor del diario El Motín, y otros anarquistas fueron detenidos y condenados por conspiración. La Escuela Moderna y muchos otros centros racionalistas fueron cerrados. Tras más de un año en la prisión Modelo de Madrid, Ferrer será absuelto por falta de pruebas. No obstante, su escuela no volverá a abrir y su imagen quedará siempre vinculada como instigador de todo tipo de revueltas y atentados.

Un consejo de guerra en 1909 lo sentencia a muerte, acusado de ser el instigador de la Semana Trágica de Barcelona: revuelta que empezó a partir de una acción antimilitarista y pacifista para transformarse en una huelga general. Fue convocada para impedir el embarque de los soldados reservistas (los que ya habían hecho el servicio militar y que tenían experiencia y familia) a Marruecos desde el puerto de Barcelona. La protesta derivó en la quema de la mayoría de escuelas y edificios religiosos de la ciudad.

Asesinato de Ferrer i Guardia

consejo de guerra contra ferrer

Los conflictos entre el GOE y la Catalana Balear se sucedieron desde 1900, pero ninguna de las obediencias logró absorber ni hacer desaparecer la otra. En 1904 en Cataluña existían 9 logias: Cataluña, Redención, Humanidad, Ciencia y Libertad, Salvación Fraternal, todas de Barcelona, así como La Igualdad (Reus), Progreso (Malgrat), Osiris (Sabadell) y Gesoria (Sant Felíu de Guíxols).

En 1914 las dos organizaciones decidieron colaborar, como era el deseo y la repetida recomendación que la masonería internacional desde hacía varios años.

La situación masónica en Cataluña era de estancamiento: el GOE no crecía y la Catalana Balear con dos logias realmente en activo: Redención y Humanidad, ya que  Almogávares y Adelante trabajaban como independientes y coqueteaban con el efímero Gran Oriente de España, cercanas a los lerrouxistasno. La catalana no disponía de Supremo Consejo, que se hallaba en manos del GOE, por lo que con el fin de disponer de Cámaras Kadosch, Capítulos y un Supremo Consejo del Grado 33, que completara la organización de la obediencia, por lo que se vio forzada a aceptar un pacto con el GOE, firmado el 2 de marzo de 1914. Según el acuerdo, la organización catalano-balear pasaba a controlar todas las logias simbólicas de Cataluña y el GOE la masonería filosófica, así como la representación de la masonería catalana en el extranjero. Aunque, quedaba asimilada a la Federación del GOE como gran logia autónoma, había escasa voluntad de cumplir los acuerdos por ambas partes. Además, las logias Lealtad y Fénix se negaron a ser auspiciada por la Catalana Balear, porque admitió al Gran Arquitecto del Universo -como exigía el GOE y la Oficina Internacional de Suiza- y se negaron a prometer o jurar obediencia al GOE. Éste impuso una nueva numeración a esas logias, extremo que tampoco fue acatado.

Si bien los conflictos entre el GOE y la Catalana Balear se sucedieron desde 1900, ninguna logró absorber ni hacer desaparecer a la otra, se consuma la separación del GOE, y la Catalana Balear intentó obtener el reconocimiento de las obediencias extranjeras y en particular de la inglesa, siempre sin resultados. Paralelamente, sus dirigentes la transformaron en una entidad de ámbito estatal, bajo el nombre de Gran Logia Española y en la asamblea extraordinaria de marzo de 1921 la antigua GLSRC pasó a denominarse Gran Logia Española, con una estructura masónica de carácter federalizante, organizada por medio de futuras grandes logias regionales autónomas.

A partir de este momento la GLE constituirá la única alternativa posible al GOE, que llevaba dos décadas prácticamente sin competencia. Tres años después de fundarse auspiciaba 7 logias en Cataluña y 3 triángulos, así como la Constante Alona, de Alicante y la Autonomía, de La Línea. A partir de este momento, sus logias fuera de Cataluña no dejarán de crecer hasta entrada la Segunda República.

La victoria más importante de la GLE fue conseguir adelantarse al GOE en los medios masónicos internacionales y convertirse en una de las fundadoras de la Asociación Masónica Internacional (AMI) con sede igualmente en Suiza y sucesora del Bureau International de Rel. Maqonniques. La GLE podía hacer la competencia al GOE sólo en la masonería simbólica y, por otra parte, la Federación Internacional de Supremos Consejos no admitió la existencia de un segundo Supremo Consejo en España, cosa no autorizada desde 1876. Aprovechando el congreso masónico internacional de Bruselas de septiembre de 1924, gracias a la GL de Francia, las dos obediencias llegaron a un acuerdo y firmaron un pacto de amistad y mutuo reconocimiento: A. Barcia y Portela Valladares representaron al GOE y F. Esteva, L. Gertsch y Rodolfo Micheli, a la GLE.

España pasó de la democracia a la dictadura con Primo de Rivera (entre 1923 y 1930), quien perseguirá al catalanismo y a los masones, pero la orden experimentó el auge más importante del siglo, cuantitativa y cualitativamente. En junio de 1924 la GLE auspiciaba 8 logias en Cataluña, además de un Capítulo y una Cámara Kadosch.

columnas expo bcn 192

GLE y GOE intentaron no enfrentarse a la Dictadura en su primera etapa, sino tan sólo denunciar las arbitrariedades de ciertos poderes locales en Andalucía, Cataluña y alguna que otra zona del Estado. Pero la mayoría de sus bases y dirigentes están comprometidos en la lucha contra el régimen: F. Esteva y L. Gertsch se desplazan a París para evitar que la policía española obtenga las listas de los comprometidos en el intento militar de Maciá en Prats de Molló, por ejemplo.

El GOE era perseguido y sus logias clausuradas, pero los locales de la GLE en Cataluña y otros lugares pudieron seguir en actividad sin problemas, porque la obediencia de Barcelona había aceptado que un delegado gubernativo estuviera presente en las sesiones masónicas. En la Asamblea que la GLE de mayo de 1925, se acordó defender los principios democráticos y laicos, pedir la reforma del artículo 11 de la Constitución, secularización de la sociedad, restablecimiento de la Ley del Jurado para todas las causas y la abolición de la pena de muerte, entre otros puntos. Ese año la controlaba 9 logias en Cataluña, además de 4 triángulos, con un total de 601 miembros. El GOE auspiciaba por entonces 80 logias en España, con unos 2.700 hermanos inscritos.

En los últimos tiempos de la Dictadura bastantes políticos se habían masonizado y la mayoría de masones politizado las dos obediencias españolas, aunque el GOE aparecía como el más activo en la lucha contra el régimen -con listas extensas de detenidos y encarcelados-. Francisco Esteva, simbólico Riego, iniciado en la logia Redención en 1901, había sido concejal en el Ayuntamiento de Barcelona en 1906 -republicanos- y presidente del Ateneo Humanidad, sede de la Catalana Balear, ese mismo año. En 1914 era nombrado Presidente del Soberano Consejo de Gobierno. Desde entonces, y en compañía del suizo Louis Gertsch, de La Sagesse, ostentó cargos del más alto nivel en la obediencia, hasta ser nombrado Gran Maestre en 1921. En 1930 Esteva llevaba 16 años como Presidente del Soberano Consejo de Gobierno y casi 10 de Gran Maestre; Gertsch era Gran Secretario desde 1912. Tan dilatado período creó descontento entre algunos sectores de la GLE, pero contaba con una cúpula de incondicionales que impidió cualquier tipo de reforma interna.

Al finalizar la Dictadura auspiciaban 51 logias en el conjunto español, aunque en la Asamblea Ordinaria de 1929 sólo figuraban 28 logias representadas, pero los enemigos de Esteva y Gertsch crecieron rápidamente y se les sumó una parte mayoritaria de la Gran Logia Regional del Nordeste (organización catalana del GOE), dispuestos a hacerles caer por ser enemigos de pactar con el GOE en Cataluña la unión de todas las logias simbólicas. Un sector mayoritario de descontentos en la GLE era igualmente partidario de unirlas en toda España; pero L. Gertsch tenía más influencia que los dirigentes del GOE y no fue apoyada por la AMI: e Gran Maestre y sus aliados sabían que acceder a la unión significaba ser absorbidos por el GOE y desaparecer como obediencia, pero también se negaban a separar los cargos de Presidente del Sob. Cons. de Gobierno del de Gran Maestre, ostentados ambos por Esteva, lo cual le otorgaba todos los poderes.

gran logia regional del noroeste de españa

Diploma de la Gran Logia Regional del Noroeste de España.

A primeros de 1930 empezaron a circular entre las dos obediencias hojas anónimas en las que se denunciaban los abusos de poder de la cúpula de la GLE y se pedían reformas democráticas. estaban las logias Cosmos e Inmortalidad; en esta última estaba afiliado uno de los principales dirigentes del teosofismo: Federico Climent Terrer. En la campaña colaboraron también Alberto Carsí (Grado 33 de la logia Cosmos y presidente del ateneo Pi y Maragall) y Manuel Ximénez (Gran Maestre de la GLS Regional Catalana). Uno de los manifiestos acusaba a Esteva de haberse aproximado al Directorio Militar, con el objeto de que reconociese a la Gran Logia Española como la única potencia Masónica regular en España.

El 10 de julio de 1930 la Regional del Nordeste se autodisolvía -así lo comunicaba al Gran Consejo Federal Simbólico-, con el objetivo de colaborar con sus hermanos de la GLE sin comprometer al GOE. Algunas de sus logias conservaron una parte de miembros, como la Lealtad, las cuales pasaron a depender directamente del GCFS de Sevilla. Al día siguiente un gran número de masones de las dos obediencias se reunieron en la sede del Ateneo Humanidad (de la GLE) con el pretexto de asistir a una conferencia pronunciada por el geógrafo Alberto Carsi. Todos los presentes se constituyeron en asamblea y expulsaron unilateralmente a F. Esteva, Gertsch y toda la cúpula de la GLE. Ochenta y siete masones poseedores del grado 30 o superior formaron acto seguido una asamblea Constituyente y nombraron un nuevo Soberano Consejo de Gobierno y una nueva dirección del Ateneo Humanidad, donde también trabajaban logias de la Regional del Nordeste. Manuel Ximénez fue elegido Gran Maestre; Antonio Montaner Castaños, de la Regional del Nordeste, Presidente del Soberano Consejo de Gobierno; Gran Orador, F. Climent Terrer y Alberto Carsí, Gran Orador Adjunto.

Un sector de la GLE continuó fiel a Esteva, de forma provisional, fundaron una obediencia nueva: la Gran Logia Unida. Un mes después auspiciaba diez logias catalanas y ocho del resto de España. Pero tan sólo conservaban el 30% de sus efectivos. Cuando se llevó a cabo la distribución de bienes en el Ateneo «Humanidad», se vieron obligados a abandonar el local, situado entonces en la calle Avinyó N.º 27, de Barcelona. Hasta el mes de noviembre no consiguieron alquilar otro local y Únicamente contaban en Cataluña con 101 miembros y seis logias, aunque la Themis no se reunía desde hacía dos años.

Hasta 1933 la vida de la GLE fue considerablemente precaria, sobreviviendo en parte gracias a que el núcleo madrileño se había mantenido fiel. Más tarde, la GLE se traslada a Madrid.

En cuanto a la efímera Gran Logia Unida, sus componentes se integraron al GOE muy poco antes de proclamarse la República, previa disolución de la entidad. El GOE se situaba de nuevo como primera e indiscutible obediencia en todo el Estado y en Cataluña conseguía por primera vez en su historia ser la obediencia mayoritaria. Los dirigentes de la AMI conminaron a Esteva para unión o pacto con el GOE. El Supremo Consejo del Grado 33 expulsó del mismo a Esteva, Gertsch y demás dirigentes de la GLE.

A finales de 1930 la GLE constituyó su propio Supremo Consejo del Grado 33, que apodó Divergente, con sede en un hotel de la calle Alcalá 171 de Madrid; fue nombrado Sobernao Gran Comendador Mariano Larrañaga, teniente coronel de Infantería. Simultáneamente, el Supremo Consejo del GOE -único reconocido internacionalmente- denunció esta creación y la comunidad masónica internacional no la reconoció. Pero, los grados superiores continuaron sus actividades en capítulos como el Barcino, de Barcelona, en el que estaban F. Esteva y L. Gertsch. En el mismo se decía que el filosofisrno del GOE estaba controlado por el Partido Republicano Radical de Lerroux y Martinez Barrio y que ellos pretendían organizar un filosofismo basado en “la justicia social y económica que ha de conducir a la perfecta igualdad y, por tanto, a la verdadera Fraternidad”.

maciá y companys

Poco antes de la escisión de 1930, la GLE contaba con 52 logias y 1877 hermanos; a finales de 1931 sólo auspiciaban 38 talleres, con 987 hermanos, una centena de los cuales estaba en Cataluña. El GOE, que en Cataluña les doblaba en número, tenía, a finales de 1930, 81 logias y 26 triángulos, con unos 2.400 miembros. A finales de 1931 la Regional del Nordeste tenía 364 miembros.

La GLE saludó el advenimiento de la República con una nota en la que se asimilaba estrechamente el destino del nuevo régimen con el de la masonería. El hermano-ministro Lerroux se había pasado al GOE. Las logias de una y otra obediencia fueron penetradas por todas las luchas partidistas y el caballo de Troya de la política se instaló sólidamente en la masonería española. Sus corrientes políticas mayoritarias iban desde ERC y los separatistas de Estat Catalá hasta los socialistas e incluso los comunistas. Las logias Adelante y Ruiz Zorrilla, ambas de Barcelona destacaron por tomar iniciativas unilaterales como la distribución de declaraciones de principios dirigidas a las Cortes Constituyentes pidiendo que sus demandas fueran convertidas en leyes. Será costumbre en esta obediencia que las logias se dirijan por su cuenta y riesgo a los políticos y los gobiernos nacionales, locales o regionales con iniciativas, cosa prohibida en todas las obediencias.

Pero si bien la GLE y sus talleres hacían las grandes declaraciones, era el GOE quien contaba con 150 miembros en las Cortes y hermanos en todos los gobiernos de la República. Las relaciones entre ambas obediencias españolas no mejoraron.

La victoria del Frente Popular, al que la GLE y el GOE dieron su total apoyo desde el primer momento, fue truncada por la sublevación militar y a partir de entonces ya nada fue normal en la masonería española.

Bibliografía